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CAPAS Y TEXTURAS!!: PIEL PROTEGIDA

Hola nuevamente!! Esperamos desde el fondo de nuestro corazón que estén teniendo una buena semana y pasen un lindo descanso. Hoy venimos con un tema que causa mucha confusión: Texturas.

Desde el comienzo les hemos repetido el mantra “respeta tu piel”, lo cual implica el tener la paciencia y capacidad de observar su comportamiento día a día para así poder definir bien cuáles son sus necesidades. Desde ahí nace el cuidado de la piel, de entregarle las herramientas precisas que contribuyan a su salud… ni más, ni menos.

Esto es en todo orden de cosas: la intensidad de la limpieza, la complejidad de las fórmulas, la calidad y tipo de activos, duración del efecto y LAS TEXTURAS. ¿Cómo influye este punto en la rutina cosmética? Más de lo que uno quisiera lamentablemente, y es lo que más dificulta la compatibilidad entre los productos… y de éstos con la piel.

¿Qué elementos debemos considerar al momento de elegir las texturas de nuestros productos?

Hay dos factores primordiales: tipo de piel y vehículo de la fórmula del producto.

  1. Tipo de piel: Yo diría que más que tipo, es el comportamiento actual de tu piel. Si bien hay una anatomía y funcionamiento de este órgano que está dado por la herencia (patrón genético familiar), los factores ambientales pueden afectar ello. Por ejemplo “soy de piel mixta, pero desde hace 3 meses la siento súper tirante”; esto habla de un estado de deshidratación, por lo que hay que usar una rutina diseñada para pieles secas  hasta que su hidratación/humectación se restauren.

Teniendo claro el cómo tu piel se está comportando respecto a su equilibrio oleoso/seco, tenemos la base para elegir EL PRIMER Y EL ÚLTIMO PRODUCTOS. ¿Por qué? El limpiador remueve grasas y el hidratante/protector solar dejan una capa protectora sobre la piel con una grasitud “variable” (nosotros elegimos qué tan aceitoso queremos que sea).

  • Pieles con tendencia a la deshidratación requieren desmaquillantes densos/humectantes, jabones amables de baja o nula espuma, tónicos/serums ligeros- aceitosos y para sellar, hidratantes de textura cremosa y protectores solares humectantes. 
  • Pieles con tendencia oleosa requerirán desmaquillante en aceite, jabón CON espuma, tónicos/serums ligeros-acuosos y para sellar,, hidratante en gel y protector solar ultrafluido.
  • A esto se debe sumar la CONDICIÓN DE SALUD de tu piel, porque estados como la Rosácea, Dermatitis (variedad), Acné, Psoriasis… entre otros, TAMBIÉN CONDICIONAN LAS TEXTURAS DE LOS PRODUCTOS.

2. Formulación del producto: Esta es la parte compleja porque es un tecnicismo, por lo tanto es terreno del terapeuta (conocimientos de química y Farmacología). Pero lo importante es algo que nos enseñan de chiquitos: “El agua y el aceite no se llevan bien”, eso significa que si usas un serum oleoso o un aceite facial… no intentes usar un gel o crema gel (AGUA), porque no podrá fijarse a la piel… por un simple tema de naturaleza química.

Como ya habrán comenzado a darse cuenta la cantidad de factores e información que se deben manejar para hacer la recomendación de productos cosméticos es INFINITA, al igual que su mercado y buscar el producto perfecto es imposible. Todo es estudio, establecer un algoritmo y hacer el cruce de información con el caso de piel; que puede llevarnos a respuesta o a ninguna, así que probar es fundamental para entender lo que a nuestra piel le hace bien.

Pero a grosso modo podríamos decir lo siguiente:

  • Pieles con tendencia deshidratada deberían tener productos en su dieta que contengan aceites e hidratantes que ayuden a reforzar la capacidad de retener agua, y con ello, mejorar las condiciones de elasticidad y luminosidad. Esto también contribuye en la tolerancia de la piel a los irritantes ambientales, como el sol, partículas en suspensión, etc.
  • Pieles con tendencia oleosa deberían contar en su dieta con productos acuosos (agua, extractos) que restauren la humedad y prevengan el exceso de producción de sebo (mecanismo compensatorio cuando hay pérdida de agua). El entregar agua reduce la producción de aceites y con ello, poros obstruidos y puntos negros. Activos astringentes deben ser testeados con precaución, recuerden que hay pieles sensibles grasas…e irritarlas las estimulará a producir más sebo.

¿Qué parte de mi piel se relaciona con las texturas?

Creo que ya llevamos 3 entradas de blog hablando de la composición del manto epicutáneo: estrato córneo de la epidermis + NMF + bicapa de grasa. Y NUEVAMENTE lo traduciré para ustedes.

  1. (células de piel endurecidas por la queratina y ausencia de agua), que cumple la función de protegernos de agresiones mecánicas (resistencia a golpes, roces, cortes). Están unidos entre ellos por medio de proteínas y otras moléculas que son “recortadas” cada 30 a 45 días por enzimas llamadas Proteasas, y este proceso es conocido como EXFOLIACIÓN (caída de células muertas).

Queremos que entiendas y recuerdes que es una capa en constante renovación, y su calidad (elasticidad, suavidad, luminosidad, etc) depende del cuidado que le des.

  1. NMF (Factor natural de humectación): Literalmente es un barro formado por los residuos que quedan de la exfoliación (fragmentos de Ácido Hialurónico, Urea, PCA, péptidos, minerales, lactato, etc) y que ayudan a retener la humedad de la piel captando el agua presente en el aire (fenómeno de humectación). Con esto se compensa un fenómeno natural que ocurre en la piel llamado PÉRDIDA DE AGUA TRANSEPIDERMAL (Trans Epidermal Water Loss), causado por los ajustes de temperatura corporal y las variaciones de Temperatura/humedad del ambiente (evaporamos agua).

La presencia de este Factor es tremendamente importante para la tolerancia de la piel a irritantes externos, pues una piel húmeda tiene mucho más elementos para resistir la exposición a estímulos externos.

  1. Bicapa grasa: Es un manto impermeabilizante de origen oleoso que cumple la función de retener la hidratación de la piel y también bloquear la absorción de sustancias provenientes del ambiente. Es una cosa tan simple y tan importante para la salud de nuestra piel que no la cuidamos… Por el contrario, la agredimos bastante con cosméticos porque se nos ha inculcado que una piel con aceites es “fea”.

La composición de ella consiste en ácidos grasos libres (aceite… literal), Lípidos (los mismos que componen las membranas celulares de toooooodas las células de nuestra piel) y también otras grasas más complejas, como LAS CERAMIDAS (en nuestra cara las más importantes son las NP y NS).

De ahí la importancia de respetar la producción de grasa de nuestra piel, porque es la real defensora de que el ambiente no cause estragos de proporciones sobre ella ni con nuestro sistema inmune. Además su elaboración implica un costo energético y metabólico enormes… por lo que el abuso de limpieza puede llevarnos a estados de sensibilización muy complejos como podría ser un episodio atópico, por ejemplo.

Selección de texturas: ¿Qué debemos tener en cuenta?

Super simple: LA TEXTURA CORRECTA ES AQUELLA QUE SE PERCIBE AGRADABLE Y NO AGREDE NINGUNO DE LOS COMPONENTES DE LA SUPERFICIE DE LA PIEL; sé que suena obvio, pero es más complejo de lo que piensan.

 

Creo que una parte primordial es la ausencia de alcoholes agresivos y perfumes, porque disuelven el manto graso, deshidratan e irritan la piel al mediano y largo plazo.

Otro punto vital que mencioné arriba es el tipo de piel y su necesidad específica, porque con ello podemos definir la cantidad de capas de cosas diferentes que podemos poner sobre la piel. 

  1. Para pieles con tendencia SECA y MADURA privilegiaremos texturas más aceitosas y formulaciones altas en ácidos grasos antioxidantes (OMEGAS 3, 6, 7 y 9). Además el hidratante debe ser de una textura cremosa y un protector ligero.

La cantidad de capas de productos creo que es muy personal en este caso, la experiencia de uso les ayudará a descubrirlo pero les garantizo que NO SERÁN POCAS: tónico, serum, hidratante (aceite facial y/o crema), protección solar y bruma… ES LO BÁSICO.

2. Para pieles OLEOSAS elegiremos texturas gel y fórmulas de tendencia acuosa (Ác hialurónico, Betaglucano y extractos). Esto nos ayudará a equilibrar la producción de sebo, que acompañándolo de activos seborreguladores (BHA, LHA, árbol del té, agua de arroz, etc) nos dará una piel fresca, con menos puntos negros y una sensación más agradable.

Respecto a la cantidad de capas aquí debo ser enfática: MENOS ES MÁS. Tónico, serum, hidratante gel o emulsión (loción) y protector solar ligero es lo máximo que usaremos.

3. Pieles DESHIDRATADAS lo puse en un ítem a parte porque NO ES LO MISMO QUE UNA PIEL SECA. Una piel mixta o grasa puede estar con pérdida de hidratación y presentar características similares a la de una piel seca, como también pueden presentar exceso de oleosidad porque necesitan humedad… pero una vez que se restaura su nivel de agua, elasticidad y luminosidad podemos hacer cambios en la cantidad de capas y productos.

En el caso de las pieles con tendencia a la deshidratación el uso de aceites faciales es una excelente opción para restaurar los lípidos perdidos a lo largo del día.

En el caso de pieles sensibles siempre es importante el control dermatológico y consejo respecto a este tema… NO LO OLVIDEN.

Texturas ligeras-gel

Textura cremosa

Textura densa- bálsamos

 

Esperamos que te sea muy útil esta información a la hora de seleccionar los productos adecuados para tu piel y sus necesidades.

Hasta la próxima!

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